lunes, 3 de noviembre de 2014

Acercamiento a la realidad penitenciaria de Ecuador (I)

Cuando una familia es informada de que uno de sus miembros ha sido detenido en un país extranjero, la angustia puede llegar a apoderarse de la misma entorpeciendo el afrontamiento de esta situación y la posterior toma de decisiones que todo este proceso conllevará.

La angustia se produce por la incertidumbre acerca de la situación en la que se halle la persona detenida y también por el estado en que se encuentre la prisión en la que está recluido.
El objetivo primordial de ADE es traer de vuelta a España a la persona presa en el menor tiempo posible. Para ello es fundamental que la familia mitigue la angustia y la incertidumbre sobre la situación del preso. De ahí que combinemos la asistencia jurídica con el apoyo psicológico y emocional a las personas presas y a sus familias. Y a este empeño también debe dirigirse nuestro blog,  para que las familias puedan acercarse a la realidad penitenciaria de los países en los que trabajamos.

Hoy iniciamos este acercamiento referido a Ecuador. A lo largo de esta serie iremos aportando una información sencilla y realista alejada del sensacionalismo que pulula por Internet.
En los últimos años Ecuador ha realizado un  gran esfuerzo por modernizar sus estructuras administrativas. Y el sistema penitenciario ha sido una de ellas. Ya en 2011 diferentes informes de organizaciones de derechos humanos ponían de manifiesto, además de lo que había que mejorar, decisiones acertadas. Entre ellas que el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos  fuese la institución encargada del sistema penitenciario. De esta forma, el acento se traslada de la “represión” a la rehabilitación para reincorporar al preso a la sociedad. Esta es la esencia, por ejemplo, del sistema penitenciario español y del conjunto de países de nuestro entorno. Si bien es un objetivo del que ningún país puede sentirse plenamente satisfecho, pues por todos es conocida la reincidencia de las personas que cometen delitos en nuestro país, la reproducción de las situaciones sociales que llevan a las personas a delinquir y la “normalización” de la vida de una persona toda vez que  sale de la cárcel. Indudablemente, en nuestro país, el apoyo profesional a las personas privadas de libertad, la coordinación entre los sistemas de bienestar (justicia, servicios sociales, salud, educación…), la posibilidad de intervenir sobre la realidad familiar de la persona detenida es la gran asignatura pendiente de los sistema penitenciarios de países como Ecuador.

Queda, por tanto, mucho trabajo por hacer para mejorar el sistema penitenciario ecuatoriano y favorecer la rehabilitación a la que antes hacíamos referencia.
Finalizamos esta entrada anunciando la siguiente, donde iremos aterrizando en algunos de los problemas a los que tienen que enfrentarse las personas extranjeras que cometen un delito y son privadas de libertad en Ecuador, tales como la sobrepoblación o la satisfacción de las necesidades básicas.


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