lunes, 20 de octubre de 2014

Problemas en las cárceles de Colombia: algo más complejo que el hacinamiento

Las dificultades existentes en las cárceles colombianas, ya sea para nacionales o extranjeros, superan drásticamente el manido, pero a todas luces real, problema del hacinamiento, que podríamos decir que no es sino una de las consecuencias más graves de los problemas estructurales del sistema criminal y penitenciario del país. Las soluciones superan la aparente vocación inicial de construcción de nuevas cárceles para evitar el hacinamiento.

El objetivo de toda la política relacionada con las cárceles, debería ser el de respetar los derechos fundamentales de los reos, facilitando una verdadera integración de los mismos una vez finaliza el cumplimiento de la condena.

En Colombia, para atajar los problemas estructurales, es necesaria una valentía política que involucre a todas las instituciones del país, propiciando un debate sereno alejado del tactismo partidista que, ante algunos dantescos delitos, convierte el interés exclusivamente en el endurecimiento de las penas. Es necesario entonces analizar la política estatal relacionada con el asunto por personas expertas en el mismo, y a partir de ahí promover los cambio necesarios.

Un asunto clave sería fortalecer y capacitar debidamente a los funcionarios -y los superiores en términos de meritocracia- de un sistema de prisiones absolutamente desbordado como es el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), logrando que tengan una capacidad real de control de los presos. La imposibilidad de ejercer este control coaligada con una condiciones laborales pésimas, alimenta la posibilidad de que los funcionarios se plieguen a prácticas corruptas con el resultado de que en muchas de las cárceles el control de los patios lo acaben asumiendo los propios presos, en connivencia o no de los funcionarios carceleros, con las posibles luchas que puedan existir por el control de los mismos y resultando todo en un polvorín dispuesto a estallar ante cualquier mecha prendida.

El hacinamiento supone una consecuencia, inter alia, de dar respuestas penales y carcelarias a las peticiones de mano dura de una sociedad colombiana siempre preocupada por la inseguridad existente en sus calles. La política no puede abordar el problema de la inseguridad con más cárceles. Debemos entender que sin un cambio estructural en las soluciones de seguridad del país y en su política criminal, las futuras cárceles estarían de nuevo desbordadas en un corto espacio de tiempo.

Es perentorio hacer un análisis, con participación de los jueces, para estudiar la posibilidad de imponer medidas alternativas que se puedan imponer a delincuentes de acciones leves que acaban en la cárcel por pequeños delitos y pueden salir de una cárcel reconvertidos en auténticos criminales.


Establecimiento
Capacidad Real
Total Población
Hacinamiento
Caloto
48
170
254,2 %
Puerto Tejada
66
161
143,9 %
Santander de Quilichao
230
461
100,4 %
Pasto
568
1288
126,8 %
Cali
1667
6367
281,9 %
Barranquilla
454
1.123
147,4 %
Barranquilla
640
1.609
151,4 %
Sabanalarga
50
105
110,0 %
Magangue
56
195
248,2 %
Quibdó
286
717
150.7 %
Medellín
2.424
6.894
184,4 %
Itagüí
328
894
172,6 %
Bucaramanga (ERE)
1.336
2.772
107,5 %
Bucaramanga (RM)
247
521
110,9 %
Aguachica
70
211
201,4 %
Sincelejo
512
1.187
131,8 %
Santa Marta
312
1.238
296,8 %
Riohacha
100
446
346,0 %
Montería
840
2.011
139,4 %
Valledupar
256
1.119
337,1 %
 Fuente: INPEC, estadísticas de diciembre de 2013.



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